jeudi 28 mai 2020

Mucho cuidado con Matarife

Puede ser que la gente joven no sepa, pero hay quienes pretenden hacer creer, que por encima de lo cuestionable que pueda ser y que es el entramado criminal que ronda a Alvaro Uribe Velez, es justo salir a votar por una opción menos sangrienta. Claro que es Bueno que los jovenes vean la otra cara de este tipo de noticias. No hay que confiar mucho en los efectos del bots que infla el numero de usuarios y visitants a un enlace en redes sociales. Pues mucho cuidado. No hay que hacerles el juego. El problema de Colombia radica en la lucha por el poder. No se trata solamente, como hasta ahora, de llegar a instancias del gobierno, es decir la presidencia, las gobernaciones, alcaldías o las corporaciones legislativas. Estas son, el congreso, las asambleas y los concejos municipales. Basta de caer en estos distractores. Basta de caer en estas trampas audiovisuales. ¿Se han dado cuenta que cuando algunos medios divulgan verdaderas mafias al interior del congreso, las cortes y el ejercito colombiano, la idea es echarle culpa a alguien sin tocar a la gran elite, al establecimiento? Se han dado cuenta que cuando algo de todo esto se llega a saber, salen siempre los nuevos mesías. Salen a los medios, a sus medios de comunicacion, quienes posan de impolutos, de santos, de inmaculados? Puros politiqueros ! El diario el tiempo hace 20 años preguntaba si esa elite era legitima o si tenia legitimidad, pero que ya era hora de darse la pela, metiéndose la mano al bolsillo para hacer de Colombia un pais menos desigual. Un editorial de El tiempo de la familia Santos que es parte de ese establecimiento junto a los dueños de Caracol, RCN, el Sindicato Antioqueño, entre otros, protegidos por uno de los ejércitos mejor armados y mas numeroso de la región, reclamaba a gritos el cambio. Se jacta el editorialista de contar en Colombia con una de las democracias mas antiguas del subcontinente en donde se ha mantenido un envidiable tradición de elecciones. Pues no. Mucho cuidado con esas series audiovisuales. No es para que la gente salga a votar por otro que no sea el matarife ni es para celebrar como si aquí hubiera una democracia. He dicho que lo que tenemos es una dictadura civil militar. He dicho que son las organizaciones sociales y la gente del común que en las calles y plazas publicas puede decir basta a tantos mesias. Decir, basta ya con hacernos creer que en elecciones podremos cambiar toda esta iniquidad. Pocos países han podido cambiar sus regímenes por vía electoral. Algunos temporalmente. Pero en Colombia la única manera es regresar al soberano constitucional. Al pueblo que deberá organizarse para luchar. De pronto sale otra serie sobre alguien de la oposición y se repita lo que paso con el plebiscito. Todos asustados salieron a votar por el menos malo. Es tiempo de organizarse y luchar. La calle es el escenario por excelencia.

dimanche 19 avril 2020

EL VIRUS QUE ACABO UNA SANA COSTUMBRE

El otro virus que acabó una sana costumbre. Por Héctor Díaz Revelo Nunca se pudo hacer un duelo a causa de él. Comenzaba a propagarse y sin darnos cuenta iba acabando con una incomparable costumbre. Destruía el contacto, la salida, el encuentro, la cita o la simple recreación visual que provocaba desde entonces la estantería. Creo que pasábamos el día pensando en aquel momento. Era una costumbre como un magnetismo que en la mente de chicos y grandes generaba reacciones a granel. Mientras tanto había que vivir con sosiego las actividades diarias. Al atardecer las actividades en la escuela, el trabajo, los autobuses, el supermercado, la terraza, el garaje, paso a paso, de lunes a viernes, desaparecían como resultado de ese raro encantamiento. Había que prepararse y buscar la mejor pinta para salir. Estaba claro que los fines de semana el asunto era diferente. Lo bueno ocurría entre semana. Los jóvenes en medio de las clases y la escuela sabíamos que la experiencia la viviríamos en el mismo lugar, por la misma calle o en la misma plaza. Pero había que soñar creyendo que ese día, al caer la noche algo sería diferente. El gélido frio jamás impidió que esos encuentros se llevaran a cabo hasta que llego él, convertido en un monstruoso virus. Nadie lo había invitado. Era una nueva pandemia que, aunque no causaría pánico ni angustia, nos iba a confinar durante muchas décadas en el seno de nuestros hogares. Su amenaza, sin embargo, no era advertida por los grandes medios de comunicación. La radio era irremplazable y la televisión mostraba sus dientes. Incluso, se cree que hasta ahora nadie repara en lo que él ha causado en grandes ciudades y en pequeños pueblos, como en aquel que me vio nacer. Había para entonces mucha extrañeza y perplejidad. Los mayores, luciendo trajes de moda en su recorrido de arriba a abajo, se veían prestos a saludar en la calle inclusive a sus compañeros de trabajo que acababan de dejar en almacenes o fabricas, en pequeñas tiendas o talleres de artesanías. También listos a saludarse con quienes no habían tenido la oportunidad de hacerlo, apenas unos días atrás. Eran momentos para el reencuentro. En las barriadas, a esa hora, no cesaba la algarabía. Los chicos tampoco pensaban que, al arribar este monstruo tendrían que, sin remedio, ‘meterse’ en casa como animales en fuga por ataque de los depredadores. Ese confinamiento también seria para niños y niñas que corrían tras la pelota, que se escondían unos de otros, que jugaban al futbol y gritaban sin cesar hasta que llegaba la orden de entrar. Había que arreglarlo todo para el nuevo día escolar. En los barrios nada hacía prever que el virus se extendería como verdolaga en playa. Al llegar a España hace un año, noté que ese virus no había tocado sus ciudades y pequeños pueblos. Al morir la tarde, por ejemplo, en Valladolid, que guarda los restos de Cristóbal Colon, el invasor de nuestra América; el paseo, el encuentro, la cita, la salida, el abrazo, el saludo, estaban allí de cuerpo presente. Cientos de seres humanos, al terminar el día, invadían sus calles, como hace décadas en Colombia. Los españoles de hoy vagamente recuerdan tiempos de aislamiento. Hablar de confinamiento para sus mayores, es hablar de algo obligatorio y símbolo de supervivencia. La crónica de la época, ha ido más allá de lo personal, siempre en lo colectivo. Antes de la covid19, como en una procesión, la gente inundaba las principales calles, plazas y avenidas de ciudades españolas. Como en la Colombia de antes. Como un desfile interminable de personas de todas las razas, sexo y condición después de la siesta o del trabajo o de un bocadillo en casa, paseaban por montones en aceras y calles de peatones junto a sus cercanos. Como en la Colombia de antes. Allí, ese virus del que hablo no ha llegado por ahora. Se propagó a mediados del siglo pasado, pero estos peninsulares parecen haber superado esa mala experiencia. Europa entera también fue azotada por él. En fin. Desde hace más de cuatro décadas, al llegar ese virus a Colombia, cientos de jóvenes y viejos han quedado confinados al término de las tardes. También, por estricta supervivencia. No queda otra cosa que meterse o quedarse en casa al marcharse poco a poco ‘el sol de los venados’. Los cielos se niegan a oscurecer de golpe. En el ocaso cientos de nubes de todos los colores despiden el ruido y los paseos. Ya no se puede salir. Los atardeceres en el altiplano colombiano son poco menos que majestuosos. Al llegar este virus de la violencia y la inseguridad el ‘septimazo’ de Bogotá ha quedado en el recuerdo. Nadie sale a caminar por la calle real. La mayoría son hoy turistas. Nadie se quiere exponer a este virus. También se han acabado los paseos por las calles 17 y la 18 de la ciudad sorpresa de Colombia, Pasto. La plaza de Nariño que otrora albergaba a cientos de paseantes, luce a esa hora como un lugar desolado y triste. Nadie se expone. El virus de la violencia y la inseguridad ha llegado. La carrera sexta, la única gran vía de Ipiales, ya no siente pasar a esa hora la carga hormonal de sus adolescentes, ni el despliegue de la moda entre mayores que salían a tomarse, literalmente hablando, la calle y la plaza principal. Se ha perdido todo eso por el virus de la violencia y la inseguridad que aun azota estas ciudades y todas. Nadie controla las hordas de asesinos que pululan en campos y ciudades y que actúan en connivencia con las fuerzas del Estado. La covid19 hace lo suyo temporalmente. También el hambre y la desigualdad han lanzado a las calles a ejércitos de atracadores y asaltantes. Nadie puede ni quiere exponerse. El confinamiento se vive en Colombia desde que otro virus, no menos peligroso e igualmente destructivo, ha hecho estragos en las sociedades contemporáneas: el virus del neoliberalismo. La noche misma es un peligro para la vida. Al volver a experimentar esos recorridos en las ciudades españolas, mi memoria ha rescatado del fondo de los recuerdos aquellos lindos episodios de una bella costumbre. Allí, al terminar el día, ni la televisión ni los juegos electrónicos han evitado la sana costumbre de caminar, pasear y compartir en familia o con vecinos y compañeros de trabajo, en plazas y avenidas. Antes de la pandemia que vive el planeta, las vitrinas lucían iluminadas, los bares y cafeterías estaban a reventar; las terrazas, colmadas como nunca. Era un espectáculo que veía con nostalgia. Todo esto lo tuvimos y los sentimos en Colombia antes del virus de la violencia y la inseguridad. Virus provocado, ya lo sé, y del cual seguramente y como van las cosas, nunca nos escaparemos. Pasará ésta pandemia. Quizás, vuelva la calma. Esas calles, esas plazas, a esas horas del día, jamás serán caminadas, mientras este otro virus de la violencia y la inseguridad exista. Un día no muy lejano habremos de sentarnos a hacer el duelo por la costumbre que se fue y por la tragedia que seguirá llegando.

mardi 7 avril 2020

Rearme de las Utopias? La segunda Marquetalia

Colombia REARME DE LAS UTOPIAS? La segunda Marquetalia. Por Héctor Díaz Revelo. En columna anterior había escrito que el proceso de paz era inocuo si no estaba en orden de prioridades el levantamiento de las 7 bases militares; el desmantelamiento del paramilitarismo, como quiera que se trata del hijo espurio del gobierno; la libertad inmediata de los presos políticos, incluso la de los civiles aun sindicados y no condenados; y la reestructuración del Ejercito Nacional, convertido hace décadas en un ejército de ocupación, entre otros aspectos. Yo, además había dado por hecho que las Farc-ep no harían entrega de las armas sino que tenían como prioridad la dejación de armas, pactada como se puede leer inicialmente en el texto de los acuerdos de Habana; y también lo relacionado con la propiedad de la tierra y la reforma agraria integral, en aras de hacer realidad la democracia directa. La dejación y no la entrega de armas, era según un documento que acabo de conocer, expedido por las Farc-ep segunda Marquetalia, la única e inequívoca condición de corte Marulandiana, que había de preservarse, y que equivale a decir que era para sus seguidores la encarnación del pensamiento del líder máximo de esa guerrilla, Manuel Marulanda Vélez. “…las armas debían preservarse como garantía del cumplimiento de los acuerdos” era la orden de Manuel y esa es una de las causas por la que comenzó la desbandada, el descontento de buena parte de la ‘guerrillerada’ y algunos comandantes, amén de los hechos alrededor de la retención de Jesús Santrich y la exclusión impune de los terceros responsables ante la JEP. Veo una autocritica de las Farc-ep segunda Marquetalia y veo muchos señalamientos contra miembros de los gobiernos pasado y actual; contra funcionarios públicos y contra la que denominan la “camarilla de apostatas de la lucha armada”, sus ex camaradas, los gorditos de las Farc, hoy agrupados en la dirección del partido de la Rosa. Es un largo documento que narra con una prosa bien cuidada las razones que los llevan a hablar del “rearme de las utopías” (N. Isa Conde) frente o como respuesta a los actos de felonía gubernamental y partidaria (sic) de unos desalmados que se centraron en “hacer trizas ese maldito papel” refiriéndose al mamotreto en que constan los acuerdos gobierno y Farc-ep. Entendamos la felonía como una traición de los gobernantes a la palabra empeñada. Es un acto de deslealtad y para el caso que nos ocupa es quizás perjurio, de aquello que se prometió cumplir en el acuerdo de la Habana y que solo ha quedado en el papel, por falta de algo que también se dice en los medios, por falta de decisión política. Es, según el documento, una vulgar burla a lo pactado; irrespeto a la palabra; aniquilamiento de la confianza y, la condenable elaboración de cambios unilaterales de última hora, que han convertido esos acuerdos en el “naufragio de un proceso de reconciliación nacional”. Denuncian una cadena de obstrucciones a lo largo del proceso y durante los inicios de implementación que en pocas palabras es como pasar por encima de un documento que “tiene el rango de documento oficial del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas” dado que como es sabido es a la vez un acuerdo especial basado en el articulo tercero de los Acuerdos de Ginebra. Hablan de constituir un gobierno de transición, de darle vida al Movimiento Bolivariano, de una nueva asamblea constituyente, de la ruptura con la JEP, del libro de Juan Manuel Santos, y no descartan que haya a futuro un alzamiento insurreccional que presione un nuevo acuerdo de Paz, haciendo uso en general de la Rebelión prevista en la Declaración de los Derechos Humanos: “A fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. Las Farc-ep segunda Marquetalia, al saberse solos en la justicia especial JEP demandan en mi opinión, urgentes explicaciones de la actitud del gobierno de Duque-Uribe al sacar o excluir impunemente a los terceros responsables del conflicto social y armado, entendidos estos como los financiadores de hordas paramilitares; instigadores a miembros de la fuerza pública; y los patrocinadores y determinadores de grandes crímenes y masacres. Acusan a Juan Manuel Santos de ser “el tahúr de la perfidia” por no haber tenido el valor de hacer uso de las facultades extraordinarias otorgadas por la Constitución Nacional para salvar el proceso. Dicen que Néstor Humberto Martínez, ex fiscal general de la nación, “como Leviatán de la Paz ha saboteado el funcionamiento de la Unidad Especial de lucha contra el paramilitarismo”, aspecto reiterativo dada la connivencia entre la fuerza pública y los mercenarios del establecimiento, bautizados por los medios de desinformación de mil maneras que no les quitan su sevicia y crueldad ya conocidas. El cuento del gobierno de Duque de que ‘el que la hace la paga’ lo definen como una “consigna ruin como hipócrita” al tiempo que se preguntan, que si eso es así: si “el que la hace la paga” ¿qué pasa con Uribe, alma de los falsos positivos y de los testigos falsos, impulsor del paramilitarismo que según Memoria Histórica asesinó a más de cien mil colombianos, desplazó violentamente de su entorno a más de seis millones de compatriotas despojándolos, además, de ocho millones de hectáreas de tierra para estimular la renta ganadera y la explotación minera”. Y más: “Si ‘el que la hace la paga’ ¿cuándo pagarán sus crímenes los Gobiernos determinadores y los empresarios sanguijuelas que victimizaron y siguen victimizando con su política económica neoliberal a millones de seres humanos en Colombia? Ellos son los responsables de las muertes causadas por la inanición y la miseria, de los impuestos a los pobres para aliviar la tributación de los ricos, de la desfinanciación de la educación y la salud, y de los tugurios y el desempleo”. En carta enviada a Antonio Guterres la Farc segunda Marquetalia responsabiliza al gobierno del Duque-Uribe de haber modificado el acuerdo, en el transcurso de su implementación normativa. “Es un hecho objetivo, no un recurso retórico, que lo que hoy se exhibe como Acuerdo de Paz de La Habana no corresponde a lo convenido por los plenipotenciarios de las partes. El texto original de este fue mutilado en sus aspectos esenciales por la perfidia del establecimiento” Y aquí, después de revisar el término felonía, es cuando aparece otro término no menos importante y grave atribuido al gobierno: La perfidia. Esa perfidia prohibida por los protocolos internacionales en tiempos de conflicto armado. En el artículo 37 hay prohibiciones específicas de la perfidia: No matar, como se ha matado a más de 180 combatientes Farc-ep; no herir, como se ha herido a cientos de personas civiles al momento de asesinar a mansalva al menos a 500 líderes sociales; no herir o capturar, como se ha hecho con Santrich y otros, que ya hacen parte de la lista de miembros de esa insurgencia; no hacer perder “la fe en el adversario que llevan a creer que tiene derecho o está obligado a conceder protección de la vida en virtud de las normas de derecho internacional aplicables a los conflictos armados con la intención de traicionar esa confianza”. (Texto del primer protocolo adicional a los de Ginebra de1949). Decir que el fiscal “Néstor Humberto Martínez es el cabecilla de la justicia forajida que se tomó a Colombia; que convirtió la Fiscalía en una fábrica de mentiras, de chantaje, de montajes judiciales y en trinchera pétrea de impunidad para los grandes corruptos”, resulto poco con relación a la responsabilidad que le endilgan a lo largo de ese documento de las Farc-ep, segunda Marquetalia. “¿Cómo puede el abogado de los sobornos de los sobornadores de Odebrecht, seguir siendo fiscal general luego de las impactantes denuncias de Jorge Enrique Pizano y del estremecedor epílogo de la vida de ese ciudadano?” preguntan. Muchas de las pérdidas humanas en un acto de desobediencia a las directrices de Tiro Fijo, se dieron por tener más de la gente necesaria en campamentos que serian avasallados por los bombardeos oficiales. Las Farc-ep se autocritican de aquello y lamentan no haber atendido el mensaje y dejar perder la vida, por ejemplo en una de las ocasiones, de 27 de sus comandantes mandos medios, para ellos el símbolo del compromiso y vanguardia. Saludan también a la décimo cuarta conferencia internacional Rosa Luxemburgo. En un escrito parecen cuestionar la actitud de los ‘gorditos’ de la organización en Colombia que posan como parlamentarios hoy, señalando: “… verdades que incomodaron a los reformistas que se conforman con poco; a los timoratos y miedosos –que por esa condición humana– resolvieron no volver a hablar de la toma del poder; a los ilusos que viajan en el bote del parlamentarismo institucional a sabiendas que marchan directo a los cayos rocosos donde terminan varados los sueños socialistas; a los burócratas que estrangulan la iniciativa y la vida revolucionaria, que la limitan y le recortan las alas”. Finalizan señalando que no les queda duda que la ultra derecha y el establecimiento atendiendo órdenes del Pentágono, lograron cambiar el texto original del Acuerdo de La Habana “violentando el principio de toda negociación pacta sunt servanda. Los acuerdos son para cumplirlos. Después de firmados, sus términos no pueden ser modificados”. Entonces habremos de saber con alguna exactitud qué significa: “PACTA SUNT SERVANDA, un postulado básico del derecho internacional donde dice que ‘todo tratado vigente es vinculante para las partes y debe ser cumplido por ellos de buena fe”. El imperativo exacto de este principio es tal que un estado no puede invocar disposiciones en su constitución o sus leyes como una excusa para no cumplir con este deber. « Actualmente este ha sido incorporado entre los principios fundamentales del derecho internacional y del Derecho civil de cada Estado, para lograr la seguridad jurídica. Tambien significa que lo que acordaron las partes contratantes haciendo uso de la autonomía de su voluntad, debe cumplirse entre ellas como si fuera una ley ». Esa derecha recalcitrante y el uribismo, digo yo, lograron entonces la ira de una buena parte de combatientes y comandantes que ahora integran las Farc-ep segunda Marquetalia. Expresan textualmente que esa derecha criminal, esa oligarquía mezquina, ha conducido al país: “a la triste tragedia de la condena bélica contra quienes creyeron de buena fe en que se cumpliría lo pactado”. Los furiosos Uribistas y el mismísimo establecimiento, han sacado o han excluido a los terceros involucrados en el conflicto, es decir a sus amigotes, es decir a sus lacayos, a sus mercenarios, a los patrocinadores sin vergüenza, de matanzas y ajusticiamientos sin orden judicial, en suma, a los paramilitares. “Destruyeron la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, concebida para todas las partes involucradas en el conflicto. Las instituciones del establecimiento, resolvieron que solo era aplicable a la guerrilla y a los combatientes, excluyendo de su jurisdicción a los agentes civiles del Estado, a los determinadores de la violencia desde la cúpula política. Eclipsaron el ofrecimiento de verdad para ocultar la identidad de los verdaderos responsables de las victimizaciones, cuando la verdad es lo único que puede ayudar a sanar las profundas heridas del alma causadas por el conflicto”. Uno se pregunta ¿si las Farc-ep en lugar de la entrega las armas hubieran hecho dejación que no es lo mismo, hubiera ocurrido en el país todo lo que ha ocurrido en torno al proceso? Es necesario un Gobierno distinto que honre la palabra empeñada. Hoy todo el establecimiento debiera estar trabajando en la Reforma Política tal como se acordó, en cómo agilizar la formalización de la propiedad de la tierra, cómo garantizar la reparación de las víctimas del conflicto como obligación del Estado; cómo rodear de garantías la movilización y la protesta social, y en este aspecto cómo frenar tanto asesinato de líderes sociales y de excombatientes, lo cual tiene un impacto mundial estremecedor. Y las bases gringas en nuestro territorio, y el paramilitarismo, y el derecho a la tierra, y el derecho a la educación y salud, y los presos políticos, sobre todo, el sagrado derecho a la vida. Talves sea el tiempo para el rearme de las utopías.

mardi 19 novembre 2019

Colombia. La macabra dictadura cívico militar

En épocas criticas no puede toda una generación condenarse así misma a una histórica esterilidad por no haber tenido el valor de enfrentar el oprobio y la dictadura cívico militar que gobierna Colombia hace décadas. Pero, a enfrentar este régimen de oprobio y desprecio por la vida, no solo ellos los jóvenes están obligados hoy, sino que todos lo estamos desde las cómodas o incomodas condiciones de trabajo, económicas o políticas. El momento es ahora. Es el pequeño mundo de las pequeñas grandes cosas. Que no sea como dice Pepe Mojica que en medio del avance de la tecnología olvidamos al pequeño mundo de las cosas vivas. Ahora debe surgir en las calles y plazas de campos y ciudades una generación que no sea remisa a salir, remisa a provocar, una generacion que elude provocar reacciones entre la gente que ve desde las aceras y grandes ventanales, cómo sobreviven las mayorías en medio de privaciones tan básicas como la educación y la salud. No es una ilusión pueril pretender que los jóvenes organizados tomen el destino del país y la política real como si fuera un oficio. Es entonces el presente y es el futuro, aunque otros prefieren hablar del ruidoso porvenir, el que debe imprimir voluntad, energía, frenesí, adrenalina y para eso a ellos, a los jóvenes, les sobra todo por montones. No quiero decir que esta generación y anteriores no hayan estado en sus puestos. Las de ayer atemorizadas por el actuar de las motosierras, las balas y los gases lacrimógenos; la de hoy, una generación a la cual se le miente, se la manipula, se la ignora y se la atormenta desde las redes sociales y los grandes medios de comunicación. Lo sabemos: El pueblo ni es nunca Viejo ni es nunca infantil. El pueblo, mis amigos, goza de una perpetua juventud. Hay que aprovechar el anquilosamiento de los partidos políticos y ambientar a la vez un proceso transitorio que nos permita no repetir situaciones pasadas que por desconocimiento y desinformación dejamos venir. Ya lo dijo el pensador de Jonia, que no podíamos o no debíamos bañarnos dos veces en el mismo rio, debido a la dinámica de la vida en la ferviente lucha por la justicia social y el bienestar de las mayorías. Hay que acabar con el dicho aquel que habla de las dos Colombias al cual parece habernos acostumbrado. La una oficial y artificial que fenece al tenor de las imposiciones foráneas, obstinada en que prevalezcan sus centenares privilegios; la otra, la Colombia asesinada, despreciada, humillada,saqueada. Esa misma Colombia que poco a poco parece doler en las conciencias juveniles de hoy, esa que paso a paso germina en el Corazon de hombres y mujeres jóvenes, quienes marchan junto a negros, campesinos, indigenas, trabajadores y estudiantes en actitud sincera, vital, patriótica, para no verla más, sometida y abyecta. Dicho esto y pese a la dura realidad de ver la permanente y creciente presencia de hordas paramilitares en campos y ciudades en esta otra Colombia, como instrumento siniestro estatal de dominación a nombre de unas minorías ultra derechistas y neofascistas, la gente marcha, reclama, exige el cambio y protagoniza la lucha por reformas estructurales. Son colombianos cansados de vivir bajo una genocida dictadura cívico militar que es menester dejar en el pasado. Y ojo, no se trata solamente que como Toto, el perro del cuento, pida al Mago de Oz quitarle las picantes y molestas pulgas, se trata mis amigos de históricas reformas estructurales. Se trata de denunciar esta macabra dictadura civico militar colombiana.

mardi 15 novembre 2016

Vote Sí o No que se acabe con la mitad de concejales (curules)

Vote Sí o No que se acabe con la mitad de concejales. Por Héctor Díaz Revelo José Mujica el expresidente del Uruguay dice que hay mucho para hacer si se usa la mitad de los dos millones de dólares por minuto que se gastan en la guerra en el mundo, y yo digo que para comenzar es urgente acabar con la mitad de concejales en los municipios de Colombia. Mitad de curules se entiende. No dice el neo estoico líder latinoamericano en qué invertir, quizás no es su papel, pero habla de los cientos de miles de personas que necesitan comer, educarse y vivir dignamente, y yo agrego, qué tal si se vuelve a la época en que ser concejal lo era por altruismo o por figuración ante la sociedad y no por dinero. Eso es servir a la comunidad y no vivir de ella. En promedio, el costo de los concejos municipales entre gastos de funcionamiento, salarios para sus miembros, pago a equipo de asesores de ellos, mantenimiento de sedes, pago de combustibles, de oficinas de comunicación y prensa supera en 2015 los 14 mil millones de pesos en ciudades capitales de Colombia, excluyendo a Bogotá. Hay unas unidades de apoyo, amigos cercanos de los concejales, que le cuestan al erario municipal algo más de 8 millones mensuales para cuatro ayudantes, unos dos millones de pesos de salario, casi tres salarios mínimos y no tienen horarios, son casi guardaespaldas sin oficio conocido. Es muy largo y tedioso describir en detalle lo que cuestan estos entes que se considera deben hacer control político a los alcaldes y en la práctica se han convertido en cómplices de la mayoría de alcaldes, forman mesas directivas, crean coaliciones mayoritarias donde los que quedan por fuera, lo están hasta el momento en que reciben dádivas del primer mandatario igual que los primeros. Si reducimos en un 50 por ciento todos los concejos municipales y distritales las posibilidades de invertir ese dinero en otros campos es casi segura. En ciudades como Bucaramanga y Pasto nadie entiende para qué sirven 19 concejales. Con la mitad es suficiente para todo lo que hay que hacer, cosas como fijar el presupuesto, hacer el control político que nunca se hace para estar recibiendo coimas del alcalde y ser intermediarios en contratos de particulares. El desprestigio es total. Se pelean por contratos y por tener en el bolsillo al contralor y al personero que es nombrado por ellos, digo por la mayoría. En varias ciudades es el municipio o son los impuestos de los ciudadanos los que pagan la gasolina de sus coches, los guardaespaldas, las camionetas y las secretarias que en muchos casos terminan como amantes o compañeras sentimentales de ellos. Todo el mundo vota por los concejales creyendo asegurar un cargo público, o para sus hijos o sus nietos. Otros votan por asegurar los contratos del amigo o del vecino o de los grandes proveedores de bienes y servicios de las ciudades. Nadie cree en las promesas de campaña. Estos concejales escogen en campana el candidato a la alcaldía de mayor opción. No hay ideología, no hay programas ni siquiera es cierto que tengan interés en la comunidad. No hay excepciones. De izquierda o de derecha terminan siendo lo mismo, unos individuos sin vergüenza que protegen sus intereses personales o los de su patrocinador, generalmente nuevos ricos, mafiosos, gamonales, viejos pregoneros de la política tradicional o empresarios y dueños de medios de comunicación. Así que vote, sí o no, por quitar la mitad de concejales y quizás con el tiempo pueda votar por acabar con los concejos que no representan a nadie ni sirven para nada. Muchas de las cosas que se supone deberían hacer los concejales las pueden asumir oficinas de planeación. Oficinas de planeación que pueden reemplazar a las nefastas asambleas departamentales, tema de nuestra próxima columna.

Mendaz y falta de ética periodística

Mendaz y falta de ética. Por Héctor Díaz Revelo (https://www.blogger.com/blogger.g?blogID) Fabio Zapata es como pocos, un convencido de que su vida privada es eso, vida privada. Su reacción al ver el libelo mal escrito por la madre de su hija ha hecho que rompa un inmenso y poco soportable silencio de más de un cuarto de siglo. Yolanda Ruiz quien se mantiene en los medios gracias a su superficialidad y su manera de banalizar las noticias sin tocar los intereses de sus patrones advierte también que no hubiera querido hablar en primera persona, pero lo hace; y Fabio, muy bondadoso él, acaba de calificarla de mendaz y falta de ética profesional. La ética que le reclama no existe hace rato en los medios corporativos de este país así que Yolanda no es ni mucho menos la excepción, y no podría ser de otra manera. Fabio a quien conozco hace algunas décadas dice bien, en tono paisa, ¡Soy un padre, papá! Y es verdad. Noches eternas entre cuitas y recuerdos de sus luchas políticas y sociales ha recordado a su Manuela la hija que tuvo con Yolanda. Su madre de quien Fabio cree que lo ha sido y es una “maravillosa madre” dice en este juego de palabras haber estado casada y luego divorciada de un “maravilloso padre adoptivo” de Manuela. Fabio ha vivido esperando noche a noche alguna noticia de su pequeña que ahora tiene 25 y que hace presencia en una foto que cuelga en una esquina de la sala de su actual apartamento en la ciudad de Quebec, en Canadá. Las peleas de Fabio en la defensa de los derechos humanos y al lado de organizaciones sociales le han obligado a salir del país varias veces y en medio de las circunstancias siempre guardó silencio por la manera poco ortodoxa con que Yolanda “raponeó” el apellido Zapata para poner en vida de mi amigo otro que no vale mencionar, pero colijo que sea el del “maravilloso padre adoptivo”. Miente esta madre soltera al decir que no hubo padre para Manuela. Es más, lo escribe dos veces en su columna de El Espectador en un mismo párrafo: “1…no hubo padre en esa etapa de su vida…2.NO hubo padre, pero si madre…” claramente dicho como si, repito ese libelo, tuviera un destinatario específico, Fabio Zapata. El mismo con quien vivió en Francia al lado de su hijita de apenas 4 o5 años. (Ver fotos de los tres en Francia en la cuenta de Facebook). Entendible la reacción de Fabio y comprensible la duda en escribir al respecto. ¿Es acaso permitido a una escribidora hacer alusión a asuntos personales en una columna de opinión? ¿Decir mentiras es normal? Considero, por decir lo menos, desafortunada la historia mal contada de Yolanda para sustentar, mal sustentado, que se siente aludida con el proyecto de marras, que golpea no solo a madres solteras como Ella sino a cientos de mujeres solo por el hecho de serlo. Sobran explicaciones.

El OPROBIOSO SISTEMA FINANCIERO

El oprobioso sistema financiero. Por Héctor Díaz Revelo El principal problema de los conflictos políticos y la desigualdad de condiciones en los países subdesarrollados de América Latina se debe a la acumulación de contradicciones y al mal manejo de directrices capitalistas de estas regiones, razón por la cual se ha causado una brecha abismal de clases sociales, siendo los pobres el sector más afectado. Cuando las contradicciones se agudizan se entra en crisis. La crisis del sistema capitalista debe ser vista como una explicación teórica practica en el sentido de saber si es o no el camino adecuado para paliar la crisis global. La decisión es definitivamente política y no económica. Está demostrado que a quienes han impuesto este modelo capitalista en nuestros países, solo les asiste la sobreacumulación de ganancias basada primordialmente en la sobreexplotación del trabajo precario (mano de obra barata), la concentración de la riqueza en pocas manos, y la eliminación sistemática de cualquier organización social que se atreva a cuestionarlo. El capitalismo está en crisis porque no ha sido, ni es, ni parece que será, la respuesta a los múltiples problemas del mundo, como el hambre; la desnutrición; el daño ambiental; la falta de educación y de salud gratuita; y de calidad, por mencionar algunos ejemplos del problema. Al contraer una deuda con países enriquecidos y regidos por el movimiento imperialista que impone normatividades como el hecho de cumplir con inversiones en infraestructura, con el pago de elevados intereses, con privatizaciones de servicios básicos, con garantías financieras y de apropiación, generando de paso mecanismos ideológicos de represión (como la imposición de sus formas de vestir de actuar y hasta sus formas de pensar coartando además nuestros ideales y acallando nuestra voz de protesta), se ve mermada la capacidad de movilidad o la capacidad de reacción de las comunidades. Como este no es un problema coyuntural (espontaneo) y es estructural, es decir de naturaleza propia del capitalismo para someter países y pueblos en defensa de sus propios intereses no es de extrañar que se haya vendido entre los ciudadanos esta voz de inconciencia y de alienación, de inseguridad y desesperanza. La falta de vivienda, que en América latina supera el 70% es por ejemplo un problema estructural propio del capitalismo. Lo es también la falta de agua potable, como un hecho oprobioso y ofensivo a la mayoría de la población, que incluye a futuro no muy lejano, la privatización de este servicio y de otros servicios públicos domiciliarios Esa sensación de falta de seguridad hace que el mercado de las armas y de los seguros de vida o de bienes materiales se oferte o se ofrezca a gobernantes de países pobres o empobrecidos con aparentes ventajas para la población, que además de ser un negocio fructífero hace parte de una imposición de mecanismos ideológicos capitalistas. De ahí las invasiones de países, guerras preventivas, las agresiones militaristas y la creación de grupos paraestatales o paramilitares. Además las estadísticas en los países enriquecidos demuestran que inmediatamente y como consecuencia de lo anterior, es decir de ese supuesto estado de inseguridad, se activa otro mercado que se impone a través de la propaganda y de los medios de comunicación. Me refiero a la llamada industria farmacéutica que supera el 80% del consumo general de antidepresivos, ansiolíticos, tranquilizantes y psicotrópicos tanto en países enriquecidos y un poco menos en países empobrecidos. La dependencia de los combustibles fósiles, entendidos estos como petróleo (en gran magnitud), el carbono, el gas natural y el gas licuado para las industrias de energía y construcción de máquinas es otra forma de dominación del capitalismo internacional. No sobra decir que la dependencia de la industria petrolera no es de ahora, y que en el año 1800 dio con el nacimiento de la vaselina y de los neumáticos para vehículos por ejemplo. El poder del capitalismo se ha regado por todo el mundo desde que los países enriquecidos concentran la producción y distribución de bienes y servicios. Es de recordar la ley seca que se impuso en Estados Unidos en la década de los años veinte para contrarrestar el cuantioso contrabando de licores provenientes especialmente de Inglaterra y de Escocia. Se prohibió el consumo de alcohol hasta tanto el gobierno producía sus propios licores y regulaba los de otros países. Así nace hoy otro elemento que maneja el capitalismo en el mundo, el prohibicionismo. Me refiero a la prohibición del consumo de drogas psicotrópicas. Así vemos que es justamente el prohibicionismo el que enriquece a estos países mientras inventan algo que pueda contrarrestar el efecto del consumo de drogas como la heroína la cocaína y otras consideradas drogas duras entre sus ciudadanos. (En EE UU más del 50 millones de sus habitantes son consumidores activos). Este es nada menos que el mercado de las drogas que alimenta el sistema financiero del mundo y que codena a la miseria a los países productores como (Colombia Perú y Bolivia, entre otros) y que “justifica” cualquier agresión o invasión, (Afganistán). No quisiera caer en la enumeración de citas y teorías sobre el capitalismo como lo dicho por Friedman, o Smith y otros, porque estos países enfrentan casi que sin brazos y sin piernas muchas veces sin cerebro un gran monstruo que es capaz de acaparar, acumular y concentrar la riqueza en pocas manos, sin importar que se afecte a los seres humanos, al medio ambiente o a la vida del planeta. Por ultimo vale citar el poder que el capitalismo maneja a través de los medios de comunicación. Ya que son ellos los que alienan y generan desequilibrio en la población y en sus organizaciones sociales. Es la radio, la televisión y la prensa, aprovechada para la defensa y protección de sus intereses, alienando, desinformando, mintiendo y promocionando formas de vida y comportamientos ajenos a nuestros pueblos. Y qué decir de las redes sociales que enajenan y banalizan los hechos en el mundo. Mal aprovechadas las redes son presa del control estatal. Los pueblos del mundo como por ejemplo Suráfrica Irlanda la China Cuba y la ex Unión Soviética han intentado contrarrestar a veces sin éxito los efectos del capitalismo, lo cual obliga a pensar que solamente los pueblos organizados, sus organizaciones sociales fuertes, y su esperanza de vida con dignidad, es decir con justicia social, es la única alternativa En esencia se ha mencionado aquí el gran poder del sistema financiero del mundo, es decir de los bancos, corporaciones y transnacionales, que se alimentan como hemos señalado de manera rápida de los grandes mercados del petróleo gas natural, carbón las armas la industria farmacéutica y los alcaloides. Ese es el capitalismo que hay que contrarrestar.